Nuevo obispo de Istmina--Tado se pronuncia tras el asesinato de una menor de 14 años


Un saludo en el Señor para todos! Lamento profundamente la violación y asesinato de la niña Leiselly Osorio, en el Bajo Baudó, de acuerdo a lo que reseñan algunos sacerdotes de Istmina-Tadó, a través del WhatsApp de la Diócesis. 

Este hecho es la clara muestra de los bajos niveles a los que está descendiendo nuestra sociedad colombiana. Violar un niño o una niña ya es asesinar un alma, quebrantar un espíritu, estropear la imagen de Dios. 

Esto ya es grande degradación moral. Y no sólo esto. Se le quita la vida, se rompe el hilo que aún nos une a esa existencia como reto que nos da la oportunidad de recuperar su razón para seguir existiendo. Es decir, rompemos en ella la obra creadora y cerramos en nosotros la posibilidad de resarcir. Esto es haber conquistado la máxima degradación moral. Nos damos cuenta, queridos sacerdotes, la tremenda responsabilidad que sobre nuestros hombros reposa? La llevamos indiferentes? La soportamos con desdén? La asumimos con sacrificio y mucho amor?
Condeno, en nombre de Dios y de la Iglesia de Istmina-Tadó, este preciso sacrificio de Leiselly Oñoro, me uno de corazón a toda su familia e invito a los sacerdotes cercanos a hacerse presentes en las exequias. Que nos sientan compartiendo el dolor y solidarios en toda situación.
Hago un llamado a quien o quienes perpetraron tan execrable acto para que, profundamente arrepentidos, busquen a Dios y se dispongan a la justicia debidamente constituida. Para todos mi bendición: +Mario de Jesús.

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