Samsung, de nuevo en la mira por los problemas judiciales de su vicepresidente

El alto ejecutivo y posible heredero de la compañía fue detenido este viernes como parte de una amplia investigación por corrupción y sobornos.

Los problemas actuales de Samsung con la justicia surcoreana bien en ser una suerte de novela que llega por entregas. El primer acto fue el intento de arresto de Lee Jae-yong, vicepresidente de la compañía y posible futuro heredero de una empresa que, a pesar de su enormidad, sigue siendo una suerte de negocio familiar.

En aquella parte de la trama, un fiscal especial había pedido a mediados de enero de este año arrestar a Lee, quien es conocido en Occidente como Jay Lee. Luego de días de tensión y drama, el Tribunal del Distrito Central de Seúl decidió que no había evidencia suficiente para expedir una orden de captura en contra del ejecutivo.

El segundo acto se titula la captura. Este viernes, las autoridades surcoreanas arrestaron al ejecutivo y tienen 10 días para levantarle cargos. Lee, hijo único varón del presidente de la compañía, Lee Kun-hee, la acusación de soborno, perjurio, malversación de fondos y bienes esconder en otros países.

Al cierre de esta edición no estaba claro si la defensa del vicepresidente de Samsung pelearía la detención del ejecutivo o buscaría que fuera liberado bajo fianza. En todo caso, la escena de su arresto es una postal que quedó para la historia. La compañía emitió un comunicado en el que dijo que "todo lo posible para asegurar que la verdad sea revelado en los futuros procesos judiciales".

Un portavoz de la fiscalidad encargada del caso aseguró que "está demostrado que es necesario detener (una Lee Jae-yong), una luz de una nueva acusación y de nuevas pruebas", según el informe la agencia AFP.

Ahora bien, la historia de Samsung como gran emporio industrial (que abarca los sectores como fabricación de dispositivos electrónicos, barcos, tecnología militar, manejo de parques temáticos, hospitales y ventas de seguros) en paralelo con los líos judiciales de la familia fundadora de la Compañía

Lee Kun-hee, patriarca del grupo empresarial, ha sido condenado por soborno, evasión de impuestos y una venta de acciones mal hecha. Por estos actos recibió dos perdones presidenciales.

Los problemas de Lee hijo se enmarcan en una trama más densa de supuestos sobornos, extorsiones y tráfico de influencias que gira alrededor de Choi Soon-sil, datos viejos de Park Geun-hye, presidenta surcoreana.

Choi es acusada de haber presionado por menos de 16 compañías de ese país para que hicieran contribuciones a fundaciones manejadas por su familia. Contribuyente es un verbo que acá podría ser reemplazado por extorsionar, pues lo que que las masas de las ventas, que se distinguen por Hyundai o LG.

En diciembre del año pasado, la Asamblea Nacional de Corea del Sur autorizó el comienzo de un proceso político contra Park Geun-hye por este escándalo. Choi está en prisión mientras aguarda su propio juicio, que puede terminar en una condena de 15 años.

Lo que las autoridades dicen es que, en el caso de Lee hijo, las contribuciones fueron, en efecto, los pagos para que el Gobierno autoriza la fusión de dos de las empresas del conglomerado. Este movimiento cimentaría la posición del vicepresidente de Samsung como próximo líder absoluto de la compañía.

En el fondo, la participación de Samsung en este drama tiene que ver con la sucesión de Samsung, un asunto que se volvió más urgente después de que Lee Kun-hee, presidente del grupo, sufriera un infarto en 2014. Desde entonces, el patriarca Ha estado alejado del diario diario del emporio. Su hijo es percibido como el sucesor natural.

De acuerdo con el reporte de la agencia Reuters, Jay Lee será interrogado este sábado por las autoridades. Una vez que el fiscal del caso se levante cargos, la justicia tendría que emitir su veredicto en tres meses.

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